La expectativa en la magia

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En cuanto entras en escena, las mentes del público comienzan a llenarse de expectativas respecto a ti y tu espectáculo.

¿Quieres saber qué puedes hacer sobre esto? En ElTaumaturgo.com te lo contamos.

A finales del año pasado, tuve la oportunidad como guionista de poder asistir a un seminario de John August, un nombre desconocido para el público general, pero autor del guión de Big Fish, La novia cadáver, Charlie y la fábrica de chocolate y Los Ángeles de Charlie, entre otros.

Una de las partes del seminario trataba sobre las expectativas y su utilización a la hora de contar historias, y me di cuenta de que muchas de las cosas que allí se decían podían extrapolarse al mundo de la magia (la magia y la creación de historias tienen muchos puntos en común, como puedes ver aquí). Por ello, he elaborado este artículo explicando algunas de estas ideas.

 

Lo primero y esencial, es que la expectativa no nos pertenecen a nosotros, sino a los espectadores. De hecho, frente a una misma situación, dos espectadores pueden tener expectativas muy diversas. Sin embargo, esto no debe hacer que veamos la expectativa como algo negativo, sino como una amiga, capaz de ayudarnos en nuestro trabajo. Pues, si bien no puedes controlarla al 100%, si puedes anticiparla y jugar con ella.

Básicamente, cuando estemos en el escenario, los espectadores tendrán dos tipos de expectativas:

Sobre el tipo (de magia, de mago…):

  • Dependen del vestuario, el decorado, el tipo de local… No es lo mismo aparecer vestido con frac, que hacerlo con una ropa colorida como la que utiliza Raúl Camaguey o con un estilo callejero como el que popularizó Dynamo. Del mismo modo, es distinto actuar en un local ya muy conocido por sus espectáculos mágicos que en un escenario montado en mitad de un centro comercial o en la calle. Igualmente, la forma en que se presente el mago ya creará unas expectativas sobre si es serio, cómico, para adultos, infantil…
  • Estas expectativas son positivas, en cuanto no necesitas partir de cero, explicar todo a la audiencia. Partes con una información establecida en sus mentes.
  • No obstante, hay que ser consciente de esto y de que, en sus mentes ya haces un tipo de espectáculo determinado. Si cambias las reglas que se esperaban, tienes que avisarlo.
  • Por último, ser consciente de que vas a ser juzgado y comparado según las convenciones/expectativas. Si vistes como un mago cómico infantil es más improbable que te pidan volar como David Copperfield o hacer alguno de los juegos que han visto hacer a Dynamo en televisión, que si tu atuendo se asemeja más al de alguno de estos magos.

Sobre el momento:

  • Sobre qué sucederá. Si el espectador coge una carta, sin que la vea el mago, y se la queda, gran parte del público esperará que el mago adivine esa carta. Si, por el contrario, el mago la ve y el espectador la firma, esas expectativas cambiarán (ya que ya no tiene sentido que la adivine, ahora esperarán que pase algo especial con esa carta, que ha adquirido una gran relevancia al ser firmada).
  • Sobre cuándo va a pasar algo. Si un espectador coge una carta y el mago le dice que la guarde en un bolsillo para usarla más adelante, los espectadores esperan que pase algo con dicha carta, pero no de manera urgente. Sin embargo, si el mago pierda la carta por la mitad y dice que esta va a subir a la primera posición, eso tiene que pasar AHORA.

Rafa Egea (4)

Como hemos dicho antes, las expectativas no pueden controlarse, pero sí se puede jugar con ellas. Un mago cómico puede realizar un número serio en su espectáculo y, si lo realiza de manera correcta, esta sorpresa jugará a su favor, enriqueciendo las experiencias del público. O, en el ejemplo de la carta ambiciosa antes mencionado, el mago puede jugar ligeramente con el tiempo que tarda la carta en “subir” mágicamente, añadiendo un toque cómico al efecto.

Aún hay mucho más que decir acerca de la expectativa y la magia, pero para finalizar este artículo, dejo dos reglas que conviene no olvidar para aprender a jugar con ella.

Deja que el público se sienta listo, que pueda predecir algunas cosas. Las sorpresas están bien, pero una sorpresa constante deja de sorprender y se convierte en un mero caos. En ocasiones el espectador tiene que poder decir “ahora aparecerá arriba” y que efectivamente la carta aparezca arriba.

Primero cumple las expectativas, luego supéralas. Una idea que ya me dejó clara Dani Daortiz en uno de sus seminarios. Cuando el espectador haya acertado que la carta aparece arriba y ya tenga satisfechas sus expectativas, haz que esta desaparezca y aparezca abajo. Y luego en el medio. Además de la potenciación del efecto que esto supone, verás que la misdirection de la relajación de los espectadores te ayuda mucho a la hora de realizar los siguientes efectos.

 

Confío en que este artículo te haya sido de utilidad o, al menos, haya cumplido tus expectativas. Para cualquier duda o comentario respecto a estas ideas, no dudes en comentar en esta entrada o contactarme en redes sociales o en guillemenes@gmail.com, donde estaré encantado de hablar al respecto.

 

 

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