ENTREVISTA A BANACHEK

“LOS MAGOS QUE CRITICAN ALEGREMENTE SON LOS QUE MÁS DAÑO HACEN A LA MAGIA”

Era un adolescente cuando Uri Geller le dobló la mente y, poco después, James Randi le abrió los ojos. Con 18 años, hizo creer a los investigadores de la Universidad de Washington que tenía poderes paranormales. Dejó de ser Steve Shaw cuando comprobó que su nombre era tan normal que la gente se olvidaba de él. Hoy es el mentalista de los toques y las sutilezas psicológicas. El nuevo responsable del Reto del Millón de Dólares de la Fundación Randi. Simplemente, Banachek.

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Banachek

P.- ¿Qué esperas de este mes de gira por España?

R.- Es complicado de responder. Creo que en España, los magos están muy avanzados en comparación con otros países. Tienen gran talento y entienden la psicología de la magia. Y eso es a lo que yo me dedico (ahí están mis mis libros Psychological Subleties). Para mí, hay unas herramientas que todo quien quiera ser un buen mago tiene que conocer. Todo el mundo puede comprar y hacer un truco: el tío Carlos, el abuelo…, ¡cualquiera!. Pero hacerlo bien, con misterio, que se sienta como algo real, es difícil. Y creo que la gran mayoría de magos españoles sí entienden esto.

Creo que, en esta gira, los magos españoles van a poder captar todo lo que hago, mi trabajo habitual. En mis conferencias, intento que todo el mundo saque algo de provecho: en ellas hay material para profesionales, para aficionados, incluso para los que sólo quieren hacer un juego.

P.- ¿Cómo crees que ha evolucionado el mentalismo desde que empezaste, a finales de los 70-principios de los 80, con el Proyecto Alpha?

R.- Son unos 35 años… Eso es mucho tiempo y el mentalismo ha seguido muchos caminos. Resulta muy interesante ver el peso que ahora tienen todas las sugestiones de tipo psicológico o, incluso, efectos exclusivamente psicológicos. Esto es algo de lo que no se hablaba hace 25-30 años. Entonces sólo importaba el método, el truco. En EE UU, por ejemplo, Kreskin iba a Tannen’s, compraba un juego ¡y lo presentaba esa misma noche en televisión! Eso sería algo inaudito hoy día.

Hay un montón de pensadores en el mundo del mentalismo que han hecho avanzar el arte de forma significativa en las últimas décadas. También gracias a internet, a todo el desarrollo en nuevas tecnologías…

P.- Perdón, entonces, ¿no ves estos avances como una amenaza?

R.- Bueno, se trata de un arma de doble filo: han hecho mucho por que el mentalismo evolucione y progrese pero es verdad que también son una amenaza. Ahora todo el mundo puede escribir y publicar un libro. Gente que lleva dos años en mentalismo, se cree un profesional y piensa que ya lo sabe todo. ¡Que todos hemos pensado eso cuando éramos jóvenes! Pero, ahora, el problema es que hay tanta publicación, tantos efectos que cualquiera pone a la venta que, en ocasiones, es difícil saber qué merece la pena. Y eso es algo que deberían hacer los distribuidores, las tiendas de magia: cribar y coger sólo lo que tiene calidad, no vender basura.

No sé si debería contar esto. Cuando era joven y llevaba ya algún tiempo haciendo mi material, vino a verme un mago y quedó fascinado. Mis efectos eran propios, ya que, por entonces, yo no tenía trato con otros magos. El caso es que me invitó a participar en un congreso mágico. Yo no tenía ni idea en qué consistían. Pensaba que allí debían estar los mejores magos del mundo y no sabía si iba a poder la talla. Así que me cogí el catálogo de Tannen’s y compré todo lo que pude. Y ese fue el material que presenté en el congreso. Fue un desastre. No funcionó casi nada porque no era lo que encajaba conmigo…

Después de eso estuve otros cinco años sin tratar con magos. Lo que, en el fondo, no fue nada malo, porque seguí desarrollando efectos propios.


P.- ¿Quiénes crees que son los nuevos valores del mentalismo?

R.- Hay un montón de jóvenes que están ayudando a que nuestro arte progrese. No sé, es difícil nombrar a todos: Kennedy; Colin McLeod, que hace cosas extraordinarias; Luke Jermay, a quien conozco desde que era un chavalín… Hay un montón de jóvenes que están haciendo cosas más que interesantes.

Y hay nuevos efectos fantásticos. Por ejemplo, 100th Monkey de Chris Philpott. Me encanta el principio que hay detrás. De hecho, ya he creado algunas rutinas que aparecen en el libro que se ha publicado a partir de su idea original.

Hay cosas muy buenas que se están sacando al mercado pero que, a veces, son difíciles de descubrir. Mi sugerencia es: ve a una tienda, compra algunos (pocos) de esos efectos de calidad y trabájalos. Aunque no te funcionen la primera, la segunda, la tercera vez, no los guardes en el cajón. Sigue ensayando y probándolos. ¿Cuántas veces no hemos visto a magos que compran algo, lo guardan y luego ven a alguien hacer ese mismo efecto en televisión y, entonces, lo recuperan? Y luego está todo el mundo haciendo lo mismo que Criss Angel, David Blaine o Copperfield.

¡El efecto funcionaba desde el principio! Lo que pasa es que no lo habías trabajado bastante, no lo habías afinado. Hay muchos magos que quieren siempre lo último que sale y no trabajan un solo juego correctamente.

Banachek

P.- ¿Esa es la clave para ser un buen mentalista?

R.- A mi juicio, lo más importante para un mago, para un mentalista, es encontrar y crear tu personaje, quién eres como artista. Penn Jillette, de Penn & Teller, me hizo uno de los mayores elogios que he recibido. Yo creé el número de la Bala Atrapada para ellos y Penn dijo entonces: «Banachek es de las pocas personas que entiende perfectamente quiénes son Penn & Teller”.

Por mi trabajo como asesor en el show de Criss Angel, mucha gente me llega con nuevos juegos que quieren que él haga en su programa. Y a veces son muy buenos pero no son de Criss, no van con su personaje y, por tanto, no los puede hacer…

Sólo cuando comprendes de verdad tu personaje puedes llegar a ser como los grandes profesionales. Por eso están donde están. No hacen juegos sólo porque les gusta el efecto o el método; los hacen porque encajan con quienes son ellos.


P.- ¿Y cuál es el personaje de Banachek?

R.- ¡¡Uff! Es una pregunta difícil. Cuando actúo, lo que quiero trasmitir es la sensación de que lo que hago son auténticas experiencias paranormales. No tanto magia mental.

Te soy sincero, hubo un tiempo en el que yo pensaba que la magia mental tenía que ver con el uso de aparatos, objetos de magos…. Sin embargo ahora creo que un buen mentalista puede usar una caja decorada con dragones, con varitas, etc y hacer experimentar al público que tiene poderes paranormales. Mira Derren Brown y cómo convierte algo muy ‘de mago’ como la Casa de Muñecas (Doll House Illusion) en un auténtico efecto de predicción. La clave está en el artista, en saber quién eres como mago o mentalista, en saber cómo es tu personaje.

Cuando, en una conferencia, enseño mi doblaje de metales, muestro doblajes de muchos tipos. Sin embargo, cuando actúo, si hago diferentes doblajes los hago en tenedores distintos. Es decir, no cojo un solo tenedor y lo doblo de distintas maneras. Eso sería como hacer globoflexia con un tenedor. Sería un buen truco, un buen puzle pero el público no lo sentiría como algo paranormal.

En resumen, mi personaje es el de alguien que parece que tiene poderes paranormales de verdad. Pero, y esto es importante, siempre advierto a mi público que, en realidad, éstos no existen.


P.- El debate sobre los disclaimers en mentalismo…

R.- Yo, personalmente, creo que sí debo recordar al público que no tengo poderes, porque no quiero cambiar su mundo de creencias, Mi misión es entretenerles pero lo hago con experiencias que parecen paranormales. Así que, cuando estoy en el escenario, siento que tengo la responsabilidad de recordar que lo que ven y experimentan no es real. ¡Porque lo parece!

Banachek


R.- ¿Cómo ves las críticas a shows de magia en televisión, como de Criss Angel, en el que participas como asesor?

P.- No termino de entenderlas. Creo que los que critican piensan que todo son compinches o similar. Y no es verdad. Las pocas personas con las que hemos compartido algunos de los secretos luego han sido las primeras sorprendidas. “¡Oh! No había pensado que se podía hacer así. Pensé que era con compinches…”. No usamos compinches, hay muchas formas de trabajar con el público que participa en el show. Nunca saben cómo se hacen los efectos. Por eso se sorprenden tanto como cualquier otra persona.

Algunos también critican la edición de los videos. Pero es que yo quiero dar al espectador que ve el show en su casa la misma experiencia que el que presencia los juegos en vivo. Rodamos los efectos de manera que, si se hace un doble lift, por ejemplo, lo dejamos fuera de plano. ¿Por qué? Porque es como lo ve un espectador en directo. Si tú estás aquí, uso mi mirada o mis gestos para hacer la misdirection. Pero tú no puedes lograr esa misdirection con una cámara que está fija. Y la persona que está en su casa podría ver el pase, el truco…

Johnny Ace Palmer ganó el FISM con una rutina de cubiletes brillante. La llevó a televisión y se filmó con una sola cámara, en un plano fijo frontal. Resultado: los espectadores vieron todas las cargas. En directo no, pero por televisión, todas. ¿Por qué si se puede evitar? Yo no tengo ningún problema en reencuadrar los efectos en pantalla: si el público no ve las cargas en directo, tampoco deberían los espectadores en su casa.

Pese a todo, muchos magos critican estos programas e insisten en que si hay edición, que si hay trucos de cámara… cuando en realidad no los hay. Uno tiene que saber usar el medio con el que trabaja. Todos los artistas que tienen éxito en televisión hacen lo mismo.

También hay quienes cuestionan el preshow. Magos y mentalistas usan preshow en sus espectáculos constantemente. ¿Por qué no vamos a poder hacerlo en televisión? Es totalmente legítimo. Pensando así jamás tendrán éxito en televisión.

Y lo más curioso es que los únicos que hacen este tipo de críticas son magos. Son los peores. Te dicen: “Lo que hacéis no es bueno para la magia”. ¿Sabes lo que no es bueno para la magia? Cuando un profano, alucinado por lo que ha hecho Criss Angel, le pregunta a esos mismos magos cómo lo ha hecho y éstos comienza a decir que si es con compinches, con trucos de cámara…. ¿Por qué lo hacen? Cuando, como magos, criticamos a otros magos ante profanos, en el fondo también estamos estropeando la imagen que ellos pueden tener de nosotros como ilusionistas.

Cuando a mí me hacen esa pregunta de otro mago, ese “cómo lo hace”, siempre digo que no lo sé, que a mí también me parece alucinante. No tenemos que comportarnos como si supiéramos cómo hacen todo todos los magos. De hecho, no deberíamos saber cómo se hacen todos los juegos. Eso no nos hace peores magos sino mejores, porque podemos mantener cierta capacidad de asombro.

Y, de la misma manera, creo que si elogiamos lo que hacen otros colegas, los espectadores también nos verán a nosotros como mejores magos. Incluso cuando nos pregunten sobre un mal mago: si ha hecho algo bien, destaquemos eso ante los profanos, hagamos que se concentren en ello. Y disfrutarán más de la magia.

Los magos que critican alegremente son los que más daño hacen a la magia, esos que señalan con un círculo y una flecha una sombra en un vídeo de Youtube, una sombra que para el profano no es nada, sólo para mostrar cuál es el secreto de un juego. No lo entiendo, no tiene sentido. No sé si lo hacen para demostrar lo listos que son. En el fondo, demuestran lo contrario.


P.- ¿Qué tres libros te han marcado más en tu trayectoria como mentalista?

R.- Va a sonar extraño pero The Amateur Magician’s Handbook, de Henry Hay, es el que le recomiendo a todo el mundo, profesionales o amateurs. Creo que es el mejor libro que se ha escrito. Fue el primero que estudié y cubre muchos aspectos diferentes de la magia.

Aparte de ése, me resulta complicado destacar otro libro. Hay tanto de tanta gente que me gusta… No tengo favoritos, depende del momento, de la época…


P.- ¿Y mentalistas o magos?

R.- No tengo una respuesta. Empecé en esto hace muchos años porque vi a Uri Geller y pensaba que lo que hacía era real. Luego leí La verdad sobre Uri Geller, de James Randi, donde se explicaban los trucos de Geller y, a partir de ahí, empecé a crear mis propios efectos. Así que, quizás, se podría decir que mis influencias fueron Geller y Randi.

En cuanto a mi manera de actuar, siempre me he fijado mucho en el estilo que tienen los predicadores evangelistas en televisión. No me gusta lo que hacen pero sí como actúan cuando echan sus sermones.


P.- ¿Cómo ves el futuro del mentalismo, con el boom imparable de nuevas tecnologías?

R.- Creo que esto sigue la lógica del péndulo y que pasaremos de un extremo a otro. En estos momentos, parece que todo lo relacionado con la electrónica es lo más. Y hay cosas muy buenas, como lo que fabrica Craig Filcetti, por ejemplo. Pero creo que, con el tiempo, se volverá a un mentalismo más ‘simple’: cosas que podamos tener en los bolsillos, que no dependan de una batería, fiables al 100%. Un centro roto, un vistazo…

Al final acaba uno siempre volviendo a lo básico. Porque no siempre vas a llevar encima tus gimmicks tecnológicos. En ocasiones, no tendrás a mano otra cosa más que un bolígrafo y un trozo de papel. Y, entonces, no queda más remedio que volver a lo clásico.

Javier L. Noriega Madrid

Fotografías: El Taumaturgo y cedidas por Banachek.

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