EL MIEDO ESCÉNICO I

¿Quién no ha sentido miedo escénico antes de comenzar un espectáculo en alguna ocasión? Es algo normal y que se aprende a controlar con la experiencia. Pero, en ocasiones, cuando este miedo se convierte en ansiedad escénica, podemos ver mermada drásticamente nuestra capacidad para hacer magia.

En esta serie de artículos intentaremos ayudar a minimizar, incluso a paliar, la ansiedad escénica con una recopilación de conocimientos y técnicas que han demostrado ser eficaces contra los problemas de dicha ansiedad.

No contaremos nada nuevo, sino que hablaremos de técnicas conocidas y practicadas por psicólogos clínicos y las adaptaremos al campo de la ansiedad escénica en la magia.

Lo primero es lo primero, para atacar el problema de raíz es necesario conocer los motivos por los que un mago tiene ansiedad escénica.

Estos motivos pueden ser variados: la presión sobre la perfección, la importancia que se le da a las críticas de los demás, la falta de experiencia, la vergüenza, el miedo al fracaso, la presión social o mediática…

Hay magos que incluso asumen como normal el que se haya que sufrir en un escenario, ante un público, y consideran este hecho algo inherente a la profesión de ilusionista. Han de asumirlo y solucionarlo o minimizar el problema de la mejor manera posible: con fármacos, meditación, alcohol, trucos caseros… soluciones que no lo son del todo y que funcionan más bien como parches que, en ocasiones, hacen que incremente el malestar, se consolide más la ansiedad e incluso, que pueden crear cierta dependencia peligrosa.

La ansiedad escénica es un sufrimiento muy desagradable pero evitable.

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El Taumaturgo.

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